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Capítulo III PDF Imprimir E-mail

“Art. 1. La recogida del esparto y todas las operaciones relativas de la compra de este textil a los obreros imagenesparteros queda sometida en Argelia a un período anual de prohibición, cuya duración se fija en cuatro meses. En las altas mesetas esta recogida comienza el 1 de Marzo y acaba el 1 de Julio. Por Orden gubernativa o emanada del Gobernador General, dictada previo aviso del Servicio Forestal, podrá si la madurez de la planta lo permite, sobre un punto dado, adelantar la época fijada en quince días como máximo…

 

Art. 2. La recogida del esparto se hará por arranque con la mano o por medio de bastoncillo, con exclusión de todo instrumento contundente. El arranque de las raíces del esparto para la calefacción y otros empleos industriales queda prohibido…

Art. 4. La incineración del esparto en los terrenos ya explotados queda percibida de una manera absoluta en todas la épocas del año”.

De mayor interés para el objetivo que nos hemos propuesto consideramos la trascripción de algunas disposiciones que el Dahir del Bey de Túnez, que lleva fecha de19 de Septiembre de 1904, y que, por ende, fue consecuencia de un informe de su Director de la Agricultura y del Comercio del territorio de Regencia.

Art. 5. Ordenes del Director de la Agricultura y del Comercio establecerán la suspensión de la recogida durante unos períodos que no podrán exceder de tres años, allí donde la Administración habrá reconocido necesario dejar descansar los espartizales.”

Obsérvese la importancia concedida a las anteriores normas deduciéndola la suspensión de la recogida durante unos períodos que no podrán exceder de tres años, allí donde la Administración habrá reconocido necesario dejar descansar los espartizales.”

Obsérvese la importancia concedida a las anteriores normas deduciéndola de las sanciones que su infracción lleva aparejadas. Y así:

Art. 6. Las infracciones al presente Decreto y a las Ordenes dictadas para su ejecución serán castigadas con multa de 16 a 500 francos, pudiendo ser, además seguidas de prisión de seis días a seis meses. El esparto transportado ilícitamente y los animales que sirvan a su transporte serán embargados en la forma prescrita por la Orden de nuestro primer Ministro de fecha de 24 de Junio de 1897, y la confiscación podrá ser pronunciada por los Tribunales.

Art. 7. Los gendarmes, los agentes y subordinados forestales, los guardianes del dominio público, la policía montada, los agentes de policía.

Deja en el suelo. Sigue arrancando hasta conseguir la segunda abarcadura, y entonces vuelve donde dejó la primera, coloca bien todo el esparto; con las cabezas a un lado y al otro las colas quieta el raigón más visible, y con ese esparto, aproximadamente de un kilogramo y medio, atándolo con ocho o diez de los propios espartos, forma la manada. Este atado no estriba nada más que en abrazar fuertemente el esparto con los que sirven para su atado, retorcer uno con otro los cabos, que por la longitud de los espartos atadores exceden del contorno de la manada, y remeter ese sobrante retorcido por bajo del anillo formado, obteniéndose lo que se llama “nudo o garrón”.

El espartero deja la manada hecha en el suelo y prosigue arrancando y formando manadas hasta el momento de dar de mano en el trabajo. Entonces recorre un camino inverso al que siguió y a recogiendo todas las manadas, la casa de dos en dos cogiendo una en cada mano por el anillo y juntándolas de golpe para que las cabezas de los espartos de una se encajen entre las cabezas de la otra, en forma que para soltarlas se requiera un cierto esfuerzo. Esta operación es indispensable hacerlo, pues caso contrario, la escasa longitud del esparto haría imposible la formación de una carga equilibrada de cuantía normal, que suelen ser 120 kilogramos y aún mayores, según la calidad del espartero.

Las manadas en esa disposición se cargan en una caballería, generalmente un borrico, el cual marcha al lugar donde se pesa, y después se tiende el esparto.

El espartero que no posee caballerías, denominado “hacero”, ha de llevar sobre sus propias espaldas el esparto recogido, en una o varias veces. Esto motiva la multiplicación de las tendidas, para evitar a este personal transportes largos.

El lugar denominado “tendida” es una porción de terreno en donde se coloca el esparto para su ulterior secado.


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Las parceles elegidas para este fin no pueden serlo caprichosamente. Hay una serie de condiciones que deben cumplir, y debe procurase que reúnan de éstas las mayores posibles.

Estas condiciones son:

1.- Tener agua en sus inmediaciones y abundante (aljibes).

2.- Piso fuerte en el que abunde canto rodado, para procurar que las manadas tengan el menor contacto con la tierra.

3.- Orientación a saliente.

4.- Terreno en pendiente, para evitar que el agua procedente de lluvias se estaciones.

5.- Posibilidad de acceso de carros o camiones.

Hay que descartar los bancales, aunque en el momento estén de rastrojo o yermos, por los perjuicios que una lluvia inoportuna pudiera acarrear.

No obstante, y aún reuniendo la tendida las condiciones dichas, si llueve con cierta insistencia sobre el esparto en ella colocado, se precisa a los dos días de haber cesado la lluvia, dar la vuelta a las manadas para que se seque el esparto que estaba en contacto con el piso. Si la lluvia se repite, se recurre a colocar las manadas de dos formando cabaña.

Una vez llevado el esparto en cargas a la tendida, se pesa. Para ello resistente que dos individuos sostienen apoyándolo en el hombro y del que se cuelga la romana.

El equipo de pesar está constituido por los dos obreros que sostienen la romana, el pesador, que la maneja y va cantando los pesos, y el listero, que anota el peso leído a cada número (obrero) después de hacer dado éste su conformidad.

El espartero, una vez pesada su carga, retira los cordeles que la sujetaban, y se hacen cargo del esparto los tenedores, que son obreros adscritos a la tendida y que van colocando a cordel las distintas manadas, previamente descasada (utilizando ambas manos y las rodillas, que quiebra el conjunto), después de haberlas despojado del raigón que hubiese quedado en ellas, del viejo atochón o cualquier impureza que lleve, así como de haber enderezado las colas, peinándolas con los dedos para quitar los rizos o anillo que en ellas se forman a veces.

La colocación de cada fila de manadas debe hacerse con gran cuidado, dejando suficiente espacio entre cada dos por si hubiese necesidad de volver el esparto a causa de las lluvias. Todo el esparto de esta primera fila queda con las cabezas a la misma altura, la cara hacia arriba y el “nudo o garrón” tocando el piso.

Sucesivamente se van colocando más filas, y entre cada dos, lo mismo que entre cada dos manadas de la misma fila, se deja espacio suficiente para que las cabezas de la inferior no toquen las colas de la superior.

En esta forma el esparto permanece un tiempo variable hasta conseguir que bajo los efectos del sol y del viento pierda su humedad, lapso de tiempo que oscila entre veinte y treinta y cinco días, según las épocas.

Cuando el arranque se verifica en verano, antes del 15 de Septiembre, el esparto toma al secarse un color barquillo que la hace muy estimable, siendo necesario en tiempo de ausencia de blanduras (rocíos) o aguas de escasa duración, regar por encima con muy poca intensidad para que adquiera ese color; de lo contrario, se pasa de color, quedando dorado oscuro.

La mención que se hizo anteriormente respecto al peso de las manadas y la cifra de uno y medio kilogramos que se dijo habían de tener, lo fue con la intención de precisar que éstas no deben ser tan pequeñas que impliquen una mayor fatiga para el espartero en su trabajo, pues en hacer el “garrón” se pierde tiempo y esta recolección se hace generalmente a destajo. Por otra parte, tampoco pueden ser grandes, porque el sol y el viento encontrarían dificultad para penetrar en el interior y secar todos los espartos que la constituyen.

Una vez seco el esparto, en cuyo estado ha perdido de un 25 al 30 por 100 de lo que pesaba al llegar a la tendida, se procede al atado.

Esta operación del atado se efectúa por personal especializado, el cual emplea para ello la llamada “guita”, que no es sino una larga trenza de esparto que confeccionan las propias familias de los esparteros.

Después del emparejo, secado, y atado, se puede gastar el esparto Crudo, (húmedo para poder manejarlo). Cocerlo, picarlo, rastrillarlo, etc. Dependiendo del uso que se le vaya a dar.

Fin

(Ver glosario del esparto)

Águilas Noviembre del 2011

Juan Hernández Calvo

Fuente: Fondo Nacional del Esparto